Tres libros
El equilibrio, un cansancio evaporado y el espacio propio .
Venía pensando en hablar de cuanto me gustan hasta el extremo los hospitales. Como duermo según llego, disfruto entrando en quirófano y sintiendo la anestesia drogarme, como me vuelvo a dormir en cuanto puedo. Cuanto descanso. No tengo que pensar ni en que comer (aunque la comida sea terrible con el café y las galletas de la merienda se funciona de lujo). Lo tenía en mente porque una amiga acaba de vivir una experiencia similar y estaba fascinada. Luego he encontrado que hay un estudio de una universidad yanqui que confirma este amor, y sobre todo confirma y suma cuantas madres fantasean con la idea de ingresar en un hospital. Y yo añado: sin duda madres, pero también muchas mujeres que compartan esa necesidad y deseo absoluto de descansar. Simplemente. De no ocuparse de nada, ni siquiera de si mismas. Languidecer, dormir, dormir, dormir. Pero lo venía pensando y es algo tan tremendo como sencillo. Simple como un cubo. Y salvo que teja una historia alrededor, no me da para más.
El cansancio es una variable decisiva en momentos, acciones, entregas, renuncias. Se claudica por cansancio, se entrega por cansancio, se cede por cansancio. Y tampoco hace demasiado ruido el cansancio. Solo te come, pasito a pasito con cuchillo y tenedor afilado, afilado para que corra bien la sangre y no sientas dolor hasta que sea irreparable. Lo cubre todo cuando impera. Es como el ajo, el exceso de chile: mata todo a su alcance.
Las fantasías también lo pueden cubrir todo, pero eso es más peligroso. La realidad está ahí. Aquí. Y si intentas volar con una capa que no esté convenientemente tuneada dejarás una bonita huella en el asfalto (con suerte). La realidad con un twist.Un pellizco de magia, unas gotas de euforia (hahaha puedo hacer la gracia con el perfume y la serie, siempre tan listo CK), olas de lucidez y dulzura, el veneno del deseo y raudales de bondad, atención y tiempo. Tiempo. Cuanto sobra lo que sobra ¿verdad?
Hoy he visto varios ramos de tulipanes en una floristería, pero no se si con tanta elegancia llegan a conversar. La mesura, lo justo, es un gran tema. La realidad es que el equilibrio es precario. Y su naturaleza frágil produce vértigo.
La luz busca la grieta, esto ya lo decía hace cien años el maestro Leonard Cohen (descanse en paz) y amén (así sea)
Recuperamos terreno. Respiro mucho mejor. No me canso. Me cansaba. Igual me estaban chupando la sangre. Yo también chupaba. Pero estaba tan cansada. Me daba tanto sentido. Es algo tan tóxico que podía devolver la vida a los muertos. Tan cansada, tanto sentido, vida a los muertos. Tan cansada, tanto sentido, vida a los muertos, tan cansada, tanto sentido, vida a los muertos.
Los libros: tres joyas que me cambiaron y me siguen cambiando
Cuaderno azul de Laia aArgüelles, editorial Ultramarinos
La ultima frase de Camila Cañeque editorial La uña rota
Helgoland, Carlo Rovellii en Argumentos Anagrama
Soberbios, presentes, a full.

