¡¡¡Viernes!!!
No son sorpresas, son imprescindibles.
Ser rotundo puede tener que ver con la generosidad, la arrogancia, el desenfreno. También con la alegría, la sensación de sentirnos seguros, la falta de miedo.
Últimamente he tenido la suerte de tener razón sin parar en cuanto a lecturas. Esto me congratula. Los libros que no me interesan me gustaría que se volatilizaran. Su destino es más cruel os lo aseguro, y sin duda no está en mi espacio. Un libro imprescindible es aquel que en momento concreto te da lo necesario. Ser imprescindible está datado, salvo con lo esencial como el agua, el amor, la conversación o el cobijo. Yo desde abril, tengo la suerte loca de saltar de imprescindible en imprescindible. Va esta lista escueta, espero sobria, y útil. El orden es el orden de lectura, y ha influido.
El privilegio de ser una de cuarenta curiosas, julio 2026. PSC.
Nazarena de Karina Sainz Borgo.
Lo lei a comienzos de primavera, esta historia es magnética como el asco, el poder y la luz. Imposible salir untouched.
Elogio a la imperfección, poemas de Pilar Llácer
Para hablar de lo que nos hace humanos, nada mejor que un poema. Para poner en evidencia a la IA y su naturaleza, nada mejor que un poema.
A veces nadie de Casilda Sanchez-Varela.
Lectura de junio, universo recogido con un yo abierto en canal. Espejo inevitable, análisis vestido de poesía. Su manera de reconocer el desamparo, inolvidable .
Bad Bunny ganó a las máquinas de Marta Fernández.
Atracón de aprender. Reflexión del cuerpo. Desenfrenada lucidez contra la IA que cuenta la historia de un puertorriqueño vivo, de una música, y de lo que no debemos abandonar.
Mujeres elegantes de Milena Busquets.
Me lo bebí el primer sábado de julio. Cuanta honestidad. Para poder escribir con ligereza la profundidad tiene que estar debajo. Y la ligereza es no pesar, y pensar.
Profecia de Carissa Veliz
Estoy en ello. La predicción de los oráculos y los adivinos implicaba una responsabilidad y un riesgo y en cambio la del algoritmo no se juega nada mientras nos engulle. ¿Que hacer?
Quimicas piadades de Marta Echaves
Quedé fascinada cuando la oí hablar del libro en Ciberlocutorio. La ketamina desde la guerra de Vietnam hasta silicon Valley, explorando su dualidad entre disociación y neuroplasticidad. Es el siguiente.
El murmullo de Belen Gopegui.
No lo he ojeado aun siquiera, pero la trampa de la autoayuda que desmantela la comunidad suena coherente con un sistema socioeconómico individualista fagocitador ¿verdad? a ella siempre hay que leerla.
Van sin editorial porque esto no es un post. Y si realmente os interesan, con dos palabras encontrareis quien edita. Dije que iba a ser rotunda, y lo mantengo. Estoy harta de la contención distante y cínica.
Hay que leer sobre resistencia, sobre lo que palpita y lo tangible. Hay que reivindicar nuestra naturaleza en comunidad, qué mejor para esto que una conversación. Hay que leer ontra el tecnofeudalismo, la adicción limpia (contenidos creados como tiros de cocaína que no manchan…) la sumisión, el individualismo neoliberal, Only Fans y la afirmación de que el feminismo ha ido demasiado lejos. Demasiado lejos ha ido la violencia epistémica, el término es de Gayatri Spivak pero este es otro tema.
Somos historias, no lo olvidemos. Somos cuerpo que sabe contar.
Por lo bueno, lo justo, lo bello. Todas ellas cumplen esta premisa.
Feliz viernes.

